domingo, 25 de octubre de 2026

ZAMORA - SANTANDER

entre las ciudades de Valladolid y Zamora, rodeada de resecos campos de trigo y vides aparece la villa de Toro. Asentada sobre un altozano que domina un pronunciado meandro del caudaloso río Duero.
 




 Alfonso III en el año 900 (aproximadamente), se mandó construir una ciudad “en el sitio del toro”, refiriéndose estrechamente al toro vacceo. De ahí que derivada al nombre acortado de Toro.                

Colegiata de Toro con su inconfundible cimborrio

La repoblación se realizó con gentes de muy distintas procedencias, astures, vascones, pero también mudéjares que dejaron su impronta en muchos de los edificios construidos aquí.

A este periodo pertenece la estructura urbanística de su primer recinto amurallado, que se despliega como un abanico a partir de su espléndida colegiata.

Toro disfrutó de un largo periodo de esplendor entre los siglos XIII y XVI en los que obtuvo el fuero de la villa (1222) y se desarrollaron enormemente la agricultura y el comercio. Prueba de ello fue la instalación de los distintos gremios en las calles de la ciudad (Candeleros, Odreros, plaza de la Paja…)

Aquí nació el rey Juan II de Castilla en 1406 y años más tarde tuvo lugar la batalla de Toro (1476) en el marco de la guerra por la sucesión al trono entre Juana la Beltraneja y su tía la infanta Isabel.



En la refriega se enfrentaron el rey de Portugal que había penetrado en tierras castellanas y Fernando II al mando de las tropas de Aragón y Castilla.
La batalla no tuvo un claro vencedor, sin embargo, meses después las tropas portuguesas que apoyaban a Juana se retiraron permitiendo el acceso al trono de Isabel y su esposo Fernando de Aragón.

Tras la muerte de Isabel la católica, las Cortes se reunieron en Toro declarando reina a su hija Juana y promulgando las conocidas como Leyes de Toro en 1505.



Y por supuesto, más de sesenta bodegas repartidaA su espléndida colegiata se le añade un conjunto inigualable de iglesias mudéjares, un puñado de palacios medievales y una de las plazas de toros más antiguas de España.s no sólo por los alrededores, sino también en el subsuelo de la propia localidad.